Si eres un profesional que acompaña a otras personas en su desarrollo ya sabes de la importancia de estar en formación continua y de supervisar nuestro trabajo.

Tenemos una responsabilidad grande con las personas y también con cuidarnos.

Yo me siento afortunada porque pude supervisar mi trabajo en individual y en equipo con grandes terapeutas que me trajeron contención, claridad, confianza, herramientas y propósito.

Todas las formaciones en las que me he sumergido se entrelazan en mi hacer, pero  es la perspectiva narrativa la que abriga mis valores y donde estoy más cómoda como terapeuta, y también en la vida.

Desde una perspectiva narrativa nos importa que lo social esté en la terapia. Se entiende que el sufrimiento psicosocial está relacionado con la inequidades sociales y  hay un compromiso con no dejarlas intactas. Si te preocupan las desigualdades, en las prácticas narrativas vas a encontrar un lugar y herramientas  para integrarlo en tus acompañamientos.

Hace años que facilito espacios de formación y supervisión.

Ahora que trabajo fuera de la institución siento que estoy en un lugar muy interesante para seguir contribuyendo a las buenas prácticas en los equipos. Por un lado, por la experiencia de más de 20 años en diversos equipos e instituciones, y también porque desde cierta distancia puedo colocarme en un lugar amable desde el que acompañar. Amable en el sentido de poder partir desde lo que los equipos ya saben, desde su buen hacer, desde sus valores e identidad única, y al mismo tiempo crear las condiciones para una reflexión crítica sobre nuestra tarea, en la que podamos hacernos preguntas complejas sobre nuestro rol y caminar hacia maneras de acompañar(nos) que dignifiquen las vidas de todas.

¿Hablamos?

Puedes escribirme o llamarme y pedirme más información 🙂